La garra del león

En 1696 Bernouillí planteó a la Real Sociedad Británica de Ciencias dos problemas para su resolución. Uno era el Problema de Pappo, sobre un lugar geométrico, el otro el de la Braquistócrona (ver en esta sección), dándose seis meses para su resolución. Pasado un año de respuestas insatisfactorias o poco elegantes, entre ellas de Leibniz, Halley, L’Hopital, Hooke, Huygens, y el propio Bernouillí, este se percató de que Newton no había sido invitado. Halley, por indicación de Leibniz, se personó en casa de Newton el 29 de enero de 1697 a las dos de la tarde para presentarle los dos problemas, Newton le respondió que más tarde los estudiaría. A las cuatro de la madrugada, Newton los había resuelto y a las ocho envió las soluciones al presidente de la Sociedad de forma anónima. La solución era tan brillante que decidieron publicarla en el próximo número de la revista Philosophical Transactions en el número de febrero. Al leer el texto, Bernouillí dijo sin dudarlo que la solución anónima procedía de Newton, preguntado de como lo lo sabía respondió una famosa frase “Tanquam ex ungue leonem” que se puede interpretar como “Por sus garras se reconoce al león”.

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Isaac Newton

Publicado en: Historia de la Astronomía
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